Tu riñón es fuerte. Resistente. Silencioso.
Trabaja cada día filtrando tu sangre, regulando líquidos y ayudando a mantener estable tu presión arterial.
Y hay una buena noticia:
Gran parte de la salud renal depende de decisiones que puedes tomar hoy.
Proteger tus riñones empieza por controlar los factores de riesgo más importantes.
Hipertensión y diabetes: las principales causas de enfermedad renal crónica
La hipertensión arterial y la diabetes son las causas más frecuentes de enfermedad renal crónica.
La enfermedad renal crónica puede avanzar sin síntomas durante años. Por eso el control es fundamental.
Cuando la tensión y el azúcar están bien controlados, estás protegiendo tus riñones y preservando tu función renal a largo plazo.
Eso significa:
Tomar la medicación como está pautada
No suspenderla por miedo o por lo que “has leído”
Medirte la tensión periódicamente
Revisar tu glucemia si tienes diabetes
Mantener hábitos saludables como peso adecuado, ejercicio y alimentación equilibrada
Muchos medicamentos para la tensión y la diabetes no dañan el riñón.
Al contrario, ayudan a proteger los pequeños filtros renales y retrasan su deterioro cuando se usan correctamente.
La adherencia no es solo cumplir.
Es invertir en tu salud futura y en la protección de tus riñones.
Controlar la tensión y el azúcar protege tu función renal
Una tensión arterial bien controlada reduce el daño progresivo del riñón.
Un buen control del azúcar protege la estructura del riñón y disminuye el riesgo de complicaciones a largo plazo.
Pequeñas cifras mantenidas en el tiempo marcan grandes diferencias en el futuro.
En la farmacia podemos ayudarte a cuidar tu función renal mediante:
Medición protocolizada de la presión arterial
Revisión de cifras de glucemia
Explicación clara de tu tratamiento
Detección de posibles duplicidades
Prevención de interacciones
Y, cuando sea necesario, coordinarnos con tu médico y tu enfermero.
Proteger tus riñones es un trabajo en equipo.
Los medicamentos son beneficiosos cuando se usan bien
Los medicamentos son herramientas fundamentales para prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida.
Precisamente porque son eficaces, no son bienes de consumo.
Requieren regulación, seguimiento y uso responsable.
La publicidad suele destacar los beneficios, pero no siempre explica:
El riesgo por uso continuado
Las posibles interacciones con tratamientos crónicos
Las duplicidades involuntarias
Las combinaciones que pueden afectar a la función renal
Especial atención a los antiinflamatorios. Utilizados de forma puntual pueden ser útiles, pero su uso repetido o combinado con determinados tratamientos para la tensión o en situaciones de deshidratación puede aumentar el riesgo renal en personas vulnerables.
No se trata de alarmar.
Se trata de usar los medicamentos correctamente para proteger tus riñones.
Antes de iniciar algo nuevo, sobre todo si es sin receta, consulta.
Quién debe vigilar especialmente su función renal
Conviene controlar periódicamente la función renal si tienes:
Más de 60 años
Hipertensión
Diabetes
Enfermedad cardiovascular
Antecedentes familiares de enfermedad renal
Polimedicación
En estos casos, la valoración médica periódica es esencial para detectar precozmente una posible enfermedad renal crónica.
Si detectamos algún dato que lo sugiera, te recomendaremos consultar con tu médico. Él o ella valorará las pruebas necesarias y el seguimiento adecuado.
Qué puedes hacer hoy para cuidar tus riñones
No suspendas tu medicación crónica sin consultar.
No te automediques de forma prolongada si tienes enfermedades o tratamientos crónicos.
Controla tu tensión.
Controla tu azúcar.
Hidrátate bien.
Pregunta antes de empezar algo nuevo.
Pregúntanos.
Tu riñón trabaja en silencio todos los días.
Proteger tus riñones es una decisión diaria.
El mejor homenaje a tus riñones no es un día al año.
Es cuidarlos cada día.
Si quieres saber más sobre cómo prevenir la enfermedad renal crónica y cómo podemos ayudarte desde la farmacia, puedes leer el artículo completo aquí:
Enlace al artículo completo sobre protección renal desde la farmacia