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En la farmacia rural no vemos diagnósticos. Vemos a la persona, con su nombre. Y este 4 de febrero, Día Mundial del Cáncer, queremos contar algo que no siempre se dice en las campañas: que la lucha contra el cáncer también se libra en pueblos pequeños, a mucha distancia de los punteros aparatos de diagnóstico y tratamiento, pero con el apoyo silencioso y sincero de toda una comunidad.

Porque el cáncer no entiende de códigos postales. Pero el acceso a los cuidados, sí.

Cada día acompañamos a personas que viven con un diagnóstico de cáncer sin tener un hospital cerca. Que reciben tratamiento oncológico oral, que esperan un TAC a 50 kilómetros, que necesitan entender un prospecto, las indicaciones del especialista… o un silencio. Y ahí estamos.

No somos oncólogos, ni mucho menos. Pero sí podemos hacer mucho:

  • Revisar interacciones medicamentosas.

  • Ayudar con la nutrición y el cuidado de la piel.

  • Detectar un efecto adverso a tiempo.

  • Escuchar sin prisas, sin juicio, sin bata.

  • Y también: apoyar la adherencia al tratamiento. Promover hábitos saludables. Ayudar a dejar de fumar.

Ofrecemos programas de deshabituación tabáquica, seguimiento farmacoterapéutico y educación para la salud. Porque empoderar a quien vive con cáncer no es solo dispensar. Es informar, acompañar y construir confianza. Y, sobre todo, reconocer su contexto: sus recursos, sus límites, sus apoyos.

¿Qué es empoderar? Según el European Patients’ Forum, empoderar no es solo informar o formar. Es un proceso que permite a las personas ganar capacidad de decisión sobre su salud, desde su realidad concreta. Es un camino progresivo, no lineal, que implica conocimiento, confianza, apoyos y, sobre todo, condiciones adecuadas.

Y aquí es donde debemos alzar la voz: porque no puede hablarse de empoderamiento si no se reconocen las barreras estructurales que lo impiden. En el medio rural, estas barreras existen: transporte limitado, conectividad deficiente, citas a decenas de kilómetros, medicación hospitalaria no accesible…

Lo que depende de nosotros —los sanitarios locales— está cubierto con creces. Escuchamos, explicamos, acompañamos, formamos parte del tejido cotidiano del cuidado. Pero lo que falta es precisamente lo que reivindicamos: los recursos, accesos y coordinación que solo pueden garantizarse desde los niveles superiores del sistema.

Este año, el lema es “Unidos por lo Único”

Y eso, aquí, lo llevamos por bandera. Porque cada persona vive la enfermedad a su manera: con sus miedos, sus sufrimientos, sus limitaciones… pero también con sus recursos, sus valores y sus apoyos. Y en el entorno rural, el apoyo comunitario lo es todo: vecinos, médicos, enfermeros, personal de la farmacia comunitaria…

Nosotros adaptamos el cuidado a la historia del paciente, no al revés.

Hay quien necesita silencio. Hay quien agradece una llamada. Hay quien prefiere hablar de todo menos de su diagnóstico. Y está bien. Aquí no hay moldes.

Lo que sí tenemos claro es esto:

  • Que la equidad no es dar lo mismo a todos, sino lo que cada uno necesita.

  • Que el entorno rural no es solo un obstáculo: es también una oportunidad de cuidado cercano.

  • Que la farmacia comunitaria es salud pública en voz baja, pero firme.

Desde el medio rural, queremos reivindicar lo que nos falta, sin perder lo que sí tenemos.

Y tenemos mucho:

  • Profesionales formados, accesibles y reconocidos por sus vecinos.

  • Una farmacia abierta.

  • Una comunidad que confía.

  • Pacientes que entienden que cuidar también es acompañar.

Pero reivindicamos:

  • Acceso equitativo a medicamentos de diagnóstico hospitalario, sin desplazamientos innecesarios.

  • Coordinación real y fluida entre farmacia comunitaria y hospitalaria.

  • Que el acceso a un diagnóstico o a un tratamiento no dependa del horario de un autobús ni de la buena voluntad de un familiar.

Estas demandas se alinean con el Plan Europeo de Lucha contra el Cáncer , que reconoce expresamente que "las desigualdades geográficas siguen afectando al acceso a una atención oncológica eficaz y equitativa" y se propone garantizar que "ningún paciente quede atrás por vivir lejos de un centro urbano".

Este 4 de febrero celebramos

A quienes luchan, a quienes cuidan y a quienes acompañan sin protagonismo.

Desde este rincón del medio rural, queremos decir algo claro: eso que ahora llaman atención centrada en la persona, aquí llevamos años practicándolo. Sin grandes recursos, sin titulares. Escuchando, explicando, acompañando. Porque no nos lo podemos permitir de otro modo. Y quizá por eso —por ser discreto, por no tener coste aparente— no siempre se valora desde las instituciones. Pero no podemos permitirnos perderlo. La atención comunitaria no es un lujo rural: es una forma avanzada, sostenible y profundamente humana de hacer salud. Hay que fortalecerla.

Este artículo se suma a la campaña oficial del Día Mundial contra el Cáncer 2025–2027, impulsada por la UICC, bajo el lema “Unidos por lo Único”. Porque como recuerda la propia campaña, lograr una atención centrada en la persona exige escuchar, implicar, respetar y construir juntos. Y eso —humildemente— en el medio rural ya lo estamos haciendo.

Fuente: WorldCancerDay.org
Actualizado a 26/01/2026

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