En esta sesión, Laura —nuestra trabajadora social— nos recordó algo fundamental: las personas con buenas relaciones viven más y viven mejor. No es solo una intuición: está demostrado científicamente que el bienestar emocional, la salud física y la capacidad de afrontar dificultades mejoran cuando estamos bien conectados con los demás.
Laura explicó que las habilidades sociales también se entrenan. Relacionarse requiere respeto, aprender a poner límites y mantener una comunicación abierta. No siempre es fácil, pero sí es algo que se puede practicar: evitar suposiciones, entender que las personas pueden cambiar y que cada situación merece una oportunidad de diálogo.
También insistió en que ninguna relación tóxica ni ninguna forma de maltrato debe ser tolerada. Ante cualquier situación de daño, la comunidad sigue siendo una red de apoyo real: amistades, familia, servicios sociales, el centro de salud y la farmacia somos puntos de referencia seguros.
Además, nos proporcionó recursos para encauzar las emociones cuando aparece un hecho desagradable en una relación, de manera que podamos reconducir la situación hacia un diálogo constructivo que, lejos de romper, fortalezca el vínculo.
Uno de los momentos más valiosos de la sesión fue la construcción del EcoMapa, una herramienta utilizada en trabajo social para representar visualmente nuestras redes de apoyo. Dibujarlo nos permitió ver nuestras relaciones de una forma nueva, identificar vínculos fuertes, relaciones frágiles, zonas de soledad y espacios donde podemos pedir u ofrecer más apoyo. Fue una experiencia reveladora y muy útil para comprender la “salud” de nuestra propia red. Seguiremos trabajando en nuestro EcoMapa en casa.
Laura nos recordó que la pandemia —aunque ya vayamos olvidándola— nos enseñó algo que conviene mantener presente: sentimos juntos. En Lucena lo vivimos de forma ejemplar cuando la asociación de mujeres confeccionó mascarillas para sanitarios y vecinos con las mejores telas de sus ajuares, en un momento de escasez. Ese gesto sigue siendo una metáfora preciosa de lo que somos capaces de hacer como comunidad.
La sesión cerró con una idea clave: en una red de cuidado no solo recibimos, también aportamos. Cuidar a otros nos fortalece, nos da sentido y nos une. La salud es relación: con uno mismo, con los demás, con el entorno y con el saber.
Lucena lo demuestra cada día: somos una comunidad que siente junta y que cuida junta.
En diciembre nos volveremos a reunir para hablar de alimentación, comidas y Navidad… en el fondo, una vez más, relación, porque también en torno a la mesa se tejen cuidados.